No suelo volar mucho, un par de veces al año y principalmente por motivos de trabajo. Ahora desde que estoy en Albacete la cosa cambia; me muevo en tren y dentro de poco, si las obras avanzan, lo haré ni más ni menos que en alta velocidad.
Pero bueno, pasemos de trenes y centrémonos en lo que nos atañe: Los vuelos “Low cost”.
Todos corren a por uno de estos vuelos y cuando lo consiguen, presumen de haber obtenido la tarifa más baja. A todos ellos les digo que corran, que a mí no me van a volver a ver volando con ellos.
Imagino que todos os estaréis preguntando el por qué de mi decisión. Todo vino a consecuencia de un viaje que queríamos hacer a París por segunda vez pero con otras vistas.